Decepciones 2021
La neozelandesa Lorde ha fallado en su tercer disco y nos duele pero hay que asumirlo, a la artista no le vino muy bien la cuarentena y terminó un disco flácido y aburrido, muy decepcionante porque de ella se esperaba más. Pero ¿habrá un gran disco este año sin tener que recurrir a Bob Dylan o Bruce Springsteen? como hace la prensa musical para cubrir los espacios vacíos. Y el caso de la música chilena resulta todavía más decadente con una generación poco consistente y que lo único que están haciendo es cumplir con los encargos de Spotify.
¿Recuerdan cuándo Gepe cantaba canciones extrañas y auténticas? Es probable que la mayoría lo conoció mucho después con su canción del "tecito" ('Fruta y té') que fue su traspaso al mainstream, pero luego todo (excepto por 'Folclor imaginario') ha sido más de lo mismo repitiendo la formula, entre las que logró colar en las listas de Spotify 'Hablar de ti' que se volvió su canción más reproducida, un tema insulso como muchos otros pero que simplemente tuvo mejor suerte. Con una carrera estancada y un último disco fallido -a pesar de sus estelares featuring- el chileno ha recurrido a los covers de la balada pop grabando a Chayanne y Juan Luis Guerra en versiones simples y predecibles. Sino bastara con que Quique Neira se haya colgado del boom de la serie de Luis Miguel o Beto Cuevas declarase su quiebra artística cantando un clásico de Raphael.
Y dejando de lado el trap, como un género invasivo y saturado, la misión en la actualidad está en encontrar músicas que no vengan desde ese mundo. Es que para escuchar urbano tienes a los reyes de la fiesta que producen desde Medellín o Puerto Rico y no sus imitadores en Santiago. Aunque muchos tuvimos fe y expectativa con el disco de la internacional Paloma Mami después de sus tres explosivos primeros singles ('Not stady', 'No te enamores de mí', 'Fingías') pero su impacto ha ido cuesta abajo y el esperado disco debut 'Sueños de Dalí' resultó intrascendente para su escena. Un álbum urbano ambicioso que quiso sonar sofisticado pero le salió desabrido, hermético y plano.
Por otro lado no podría considerar decepciones los lanzamientos de solistas como Denise Rosenthal, Princesa Alba o Mon Laferte porque nunca tuve una expectativa y son más de lo mismo, ajustadas a sus condiciones y pensando para fanáticos, por lo que asumo que no son discos que pretendan convencer a públicos nuevos. Y en eso mejor no arriesgarse.
Pero sí resulta complicado lo de Javiera Mena, una artista que desde sus inicios llamó la atención por componer canciones pop atípicas y que la distinguían del resto de voces de la radio, sin embargo desde su tercer álbum 'Otra era' (2014) que sus lanzamientos han perdido capacidad de asombro, las canciones suenan más ligeras y con más estética que fondo. El álbum con Sony 'Espejo' (2018) no resultó y sus singles posteriores ('Flashback', 'Corazón astral' o la balada 'Dos') no despegaron, basta con revisar sus números en plataformas, y el último adelanto de su próximo disco 'Debilidad' es más de lo mismo. Es que parece que a Javiera le falta abrirse urgentemente a trabajar con nuevas colaboraciones, porque no se explica que viviendo en una capital europea y con tan buena reputación en la prensa internacional siga grabando con un único productor en Santiago. ¿Será que el discurso de "soy la primera lesbiana" aburrió a parte de su público o el problema son solo los temas?
Lo de Francisca Valenzuela en cambio es un caso perdido, aunque
demostró algunas variaciones en su último álbum 'La fortaleza' (2020) la
cuarentena perjudicó la promoción y no amplió sus llegadas. Pero como cantautora
ya demostró sus límites y no se puede pretender algo distinto con su
música ni carrera; Una artista chilena con éxito en su país, experta en
hacer canciones para la radio y una buena entrevistada (lo que el periodismo establishment agradece). Despejando que vive en Estados Unidos por su situación particular y no porque tenga un impacto en el extranjero con su música. Y su reciente
single 'Castillo de cristal' debe ser de lo más débil que ha hecho, un tema sin
carácter ni fuerza, y con una llamativa merma en la grabación que suena
inferior a su propio estándar. Es que a esta altura Valenzuela parece una parodia de
sí misma. Aunque calma para ella y sus incondicionales, que con una buena declaración feminista se disfraza todo.
Pero lo de Nicole resulta más difícil de comprender. Después de haber trabajado en condiciones de primer nivel con productores extranjeros (Dávila, Cerati, Levin) y autoproducir su cuarto disco en un home-studio sin perder calidad ('APT'- 2006), la cantante volvió a grabar en Chile su disco más débil hasta la fecha ('Panal' - 2013), que si bien mantuvo un buen nivel de sonido no ha sido su mejor colección de canciones. Y a diferencia de la mayoría de sus colegas de generación dañados por los excesos, de Nicole sí se puede esperar un buen nivel de música, su voz se lo permite y tiene una importante experiencia en estudios de grabación. Pero tal como en 'Panal' donde trabajó con Cristian Heyne como firma de moda para sonar parecida al "Nuevo Pop Chileno" (Javiera Mena, Astro), durante el 2021 presentó 'Quédate' un tema sin alma ni carácter, y una nueva ('Valientes') en la que pareciera pretende sonar como Rubio grabando con el mismo productor del proyecto de Fran Straub. ¿Pero necesita Nicole con más de 30 años de carrera sonar cómo los demás? No, y eso justamente es el mayor problema de sus nuevas canciones, que es cada vez menos Nicole. La misma que hace doce años lograba componer un éxito como 'Hoy' (2008) sin adornos ni más artefactos que la base melódica por qué querer mezclar a esta altura inquietudes con canciones, esa confusión puede ser fatal para un disco. Veremos qué sucede con 'Claroscuro' anunciado como su sexto álbum, pero por ahora no parece verse mucha nitidez.

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